Interior de la parroquia

        El estilo arquitectónico de la iglesia es el denominado Románico. Esta corriente  arquitectónica se desarrolló en Europa desde el siglo VI hasta el siglo XI aproximadamente, y fue un antecesor del estilo Gótico. 

    La arquitectura románica combinó varias características de los edificios antiguos romanos y bizantinos con otras tradiciones locales, siendo reconocible por su cualidad masiva, sus gruesos muros, la falta de la escultura, los arcos de medio punto y los pilares robustos, las bóvedas de aristas, las grandes torres, los frisos decorativos y la poca luz que ingresa desde el exterior, creando un ambiente de regocijo. Cada edificio tiene formas claramente definidas, con frecuencia de una planta muy regular y simétrica; el aspecto general es de simplicidad en comparación con los edificios góticos que les van a seguir.

Detalle de la nave de la parroquia. Se observan las características arquitectónicas del Románico, a su vez se observa que el techo no presenta una bóveda, sino que las cabreadas del techo se encuentran a la vista, dándole mayor robustez al conjunto.


    El interior de la parroquia presenta una terminación de un revoque símil piedra, pintada con colores que les da el aspecto de bloques de piedra caliza, con un borde que va desde la línea del zócalo hasta los 80 cm de altura aproximadamente de una piedra más oscura. Se destacan a ambos lados de la nave cuatro frescos ubicados dentro de una bóveda semicircular de unos 6 m de altura. Estos frescos se componen de placas de yeso pintadas, que se han empotrado en la pared, e ilustran cuatro de las obras más famosas de la escuela Fra Angélico: La adoración del Niño Jesús (c. 1440), Presentación en el Templo (c. 1437 - 1446), Crucifixión en el claustro de San Marcos (c. 1442)  y Noli me tangere (c. 1437-1446). Los frescos fueron adquiridos por los Blaquier en un pueblo cercano a Florencia en 1928 y llegaron a Argentina en 1935, trasladándolos en bastidores de madera en ferrocarril hasta la estación de Antonio Carboni.

Frescos del lateral Este.

Frescos del lateral Oeste.

    Fra Angelico combinó la elegancia decorativa del gótico con el estilo más realista de otros maestros del Renacimiento, como el pintor Masaccio y los escultores Ghiberti y Donatello, que trabajaban en Florencia, y aplicó también las teorías sobre la perspectiva. Las expresiones de devoción en los rostros son muy logradas, así como la utilización del color, que consigue dar mayor intensidad emotiva a la obra.

    Su maestría en la creación de figuras monumentales, en la representación del movimiento y en la capacidad para crear planos de profundidad a través de la perspectiva lineal lo confirman como uno de los pintores más importantes del primer Renacimiento.


    En el altar se destaca una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, hecho de hierro fundido por la fábrica  La Statue Religieuse, en París, Francia. Este nombre es el de una importante empresa de fabricación de figuras católicas en el siglo XIX y principios del XX. En sus comienzos, la fábrica tuvo el nombre de La Maison Raffl , siendo una empresa de fabricación de estatuas religiosas y muebles para iglesias ubicada en 64, Rue Bonaparte en París. Raffl es el nombre del primer propietario, pero hubo muchos otros durante su período de actividad, entre 1857 y la década de 1920. En 1907 se cambió el nombreLa Statue Religieuse, por lo que se deduce que esta imagen fue adquirida por la familia Blaquier en el período comprendido entre 1907 y 1926, año en que se inaugura la Parroquia.

Detalle del altar.


Catálogo de imágenes religiosas de La Statue Religieuse.


    Otro elemento decorativo con mucha importancia histórica es el Via Crusis, adquirido en Francia. El mismo está realizado en yeso y madera, miden aproximadamente 1 m de diámetro cada pieza y fue sometido a una restauración en 2017 para reparar daños ocasionados por filtraciones y humedad. A su vez, fueron pintados con los colores originales, previa investigación con docentes de la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Los colores empleados son: marrón oscuro para los marcos,  marfil para las imágenes en relieve, dorado para el fondo y negro para las letras. Dichos trabajos fueron efectuados por Jésica Silvestroni, vecina de la localidad.

Imagen de una de las estaciones del Via Crusis, ya restaurado.

Periódico La Palabra, con un artículo detallando los trabajos efectuados con el Via Crusis.




Periódico La Palabra, con un artículo detallando los trabajos efectuados con el Via Crusis.




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